La receta de esta deliciosa y diferente sopa de ajo es del chef Juan Carmona, fue un reto para los socios del Club km0 en los meses de confinamiento, él la hizo con gambas, yo ese día mi pescadero me trajo unas deliciosas quisquillas y no dudé ni un segundo cambiar las gambas con quisquillas.
Por supuesto que la presentación del chef Juan Carmona no tiene nada que ver con la mía, el reto era clarificar el caldo, cosa que a mí no terminó de salirme, para mi disculpa diré que me faltó la estameña para tal menester, pero el sabor de la sopa es deliciosa, y os animo a que la preparéis, y ahora en estas fechas sería un delicioso plato para sorprender a vuestros invitados para darle la bienvenida al año 2021.
La quisquilla la gran desconocida para la mayoría de las personas, es un pequeño crustáceo de más de 5 cm. rica en yodo, calcio y proteínas.
Las quisquillas las encontramos en las aguas de la Costa Tropical de Granada, para ser más concreto en Motril y más conocida como la quisquilla de Motril.
Aunque su pesca se realiza todo el año, es en invierno su temporada alta de pesca.
En Motril es tan importante este crustáceo que hasta cuenta con un festival de rock, llamado Quisquilla Rock.
Ingredientes:
250 g de quisquillas frescas
8 dientes de ajos
2 ajete (ajo fresco)
1 hueso de jamón
30 g de jamón serrano
1 cucharadita de pimentón dulce
2 cucharas de aceite de oliva virgen extra variedad manzanilla
1 guindilla
500 ml agua
30 ml de vino fino
1 cucharadita de sal
Modo de hacerlo:
Empezamos pelando las quisquillas, reservo las cabezas y las colas
Blanqueo
el hueso de jamón, para eso lo cubro de agua y cuando empieza a hervir,
tiro el agua, esta operación la realizo dos veces más.
En un
cacillo pongo el aceite de oliva y echo los ajos laminados con la
guindilla hasta que tomen color dorado, añado un ajete troceado
Añado las cabezas de las guindillas, hasta que las cabezas queden
tostaditas, añado el vino, el pimentón y el hueso del jamón ya
blanqueado, lo remuevo todo y añado el agua, lo dejo hervir a fuego
medio 20 minutos, de vez en cuando voy retirando las impurezas, y al
finalizar la cocción le pongo la sal.
Cuelo el caldo, aquí es donde me falló en vez de un colador tenía que haber usado una estameña para clarificarlo pero no tenía.
Ya
solo queda colocar las quisquillas en el plato, poner el jamón cortado
en laminas pequeñitas, unos aros de ajetes y cubrirlo con el caldo muy
caliente.
Para decorar el plato, he reservado unas cabezas de quisquillas y las he frito en abundante aceite caliente.
La podemos presentar así en la mesa y jarrearla con el caldo bien
caliente, y disfrutar de una sopa deliciosa, receta de uno de los
grandes chef malagueño.