Croquetas minisibarita de carrillada y queso de cabra

 


Hay promesas que se cocinan a fuego lento. Esta receta va dedicada al hijo de unos buenos amigos, un niño que nació con estrella... ¡nada menos que el Día Internacional de la Croqueta! y con el paladar sibarita de sus padres. Les prometí que haría unas croquetas especiales para él, y aquí está el resultado.

 

Aunque juegan con sabores complejos, sé que le van a gustar. Para adaptarlas a él, he preparado una versión con el relleno totalmente triturado, ideal para que los mas pequeños las coman sin encontrarse tropezones molestos. Y, por supuesto, no me he olivado de los padres; para ellos va la versión tradicional con todos sus tropezones, para que también la disfruten al máximo. 

Ingredientes:
300 g de carrillada  de cerdo ibérica (limpia y picada) 
1 cebolla grande
75 g de queso rulo de cabra
150 g de harina
600 g de leche
90 g de aceite de oliva virgen extra (más un par de cucharadas para la cebolla)
1/4  de cucharadita de nuez moscada
sal de ajo
Para el rebozado y frito: 
2 huevos
pan rallado
aceite de oliva virgen extra para freír 

 

Modo de hacerlo: 

En una sartén con un par de cucharas de aceite de oliva virgen extra, ponemos la cebolla cortada muy finita. La cocinamos a fuego medio hasta que esté bien caramelizada (verás que reduce bastante su volumen)

En un bol mezclamos  la carrillada picada con un poco de sal de ajo y la cebolla caramelizada que teníamos reservada. 

 

En una sartén grande, calentamos los 90 g de aceite de oliva virgen extra y añadimos la harina. La rehogamos durante unos minutos para que pierda el sabor a crudo y tome un ligero color dorado. Seguidamente incorporamos la mezcla de carne y cebolla, y lo dejamos cocinar unos minutos a fuego medio, removiendo constantemente para que no se queme.

 

Añadimos  la leche y la nuez moscada. Cocinamos  a fuego medio sin dejar de remover hasta que la mezcla tome consistencia. En ese momento, añadimos el queso de cabra troceado y removemos bien hasta que se integre por completo en la masa. 

 

 La señal definitiva de que la masa está en su punto es que, al pasar una cuchara o lengua de silicona, esta se despegue limpiamente del fondo.
Dejamos entibiar la masa antes de meterla en una manga pastelera. Una vez que esté totalmente fría, la extendemos sobre una bandeja para formar las croquetas.

 

Preparamos el rebozado colocando los huevos batidos en un plato y el pan rallado en otro. Las pasamos por el huevo, luego por el pan rallado y las terminamos de dar forma con las manos. 

 Con todas las croquetas listas, calentamos abundante aceite de oliva en una sartén y las freímos hasta que estén bien dorados.  

Y ya  sabes, si te animas a preparar esta receta y quieres compartir conmigo una foto del resultado, estaré encantada de recibirla. 

Nada me hace más ilusión que ver como mis recetas cobran vida en otras cocinas con el toque personal de cada uno. Porque la cocina, al fin y al cabo, es eso: un puente que nos une, una manera de compartir sabores, recuerdos y momentos alrededor de la mesa.