viernes, 14 de diciembre de 2012

Roscos de pichi #undulceparanavidad

   Con esta receta participo en la iniciativa de #undulceparanavidad,  que  no se pretende ni más ni menos,  que  seguir las tradiciones de nuestros dulces navideños y rescatar los que se están perdiendo.
  Estos roscos navideños son típicos de Villanueva de Tapia, su nombre viene porque la harina con que se elaboraban se decía antiguamente, harina de trigo de pichi.
  La receta está sacada del libro La cocina popular de Málaga de Fernando Rueda García, el texto en rojo es la receta original y en negro como yo la he hecho, espero así poder respetar la original y que sea más fácil leer mis adaptaciones.












 Villanueva de Tapia se encuentra ubicada en la comarca
nororiental de Málaga,(Nororma) y limita con las provincias de Córdoba y Granada.
Está situada a 661 metros sobre el nivel del mar, es de naturaleza pedregosa, con un clima mediterráneo, los vientos más frecuentes son el solano, el granadino y el terral, el pueblo se encuentra en una hondonada cercada por montes y por su orografía destacan los chaparros, quejigos y alcornoques, en cuanto a la fauna predomina
el zorro, la perdiz y el conejo, y en la zona de montes los
jabalíes y zorros.
 
 En Villanueva de Tapia, hay una rica gastronomía, entre ellos el guisillo de la Virgen, la porra de chivo, la sobrehusá, las papuecas rellenas de bacalao o cubiertas de miel, los bollos de aceite, las magdalenas caseras, los piñonates, los mantecados , roscos  de vino,   los roscos de pichi, y por supuesto los embutidos de las propias matanzas.
 Ingredientes:
250 grs. de harina de trigo
55 grs. de vino blanco
55 grs. de aceite de oliva virgen extra
75 grs. de azúcar
1 cucharadita de canela molida
1 cuchara de ajonjolí

la receta original
4 kg. de harina de trigo
1 litro de vino blanco

1 litro de aceite de oliva virgen extra
1 kg. de azúcar
canela (al gusto)
ajonjolí (al gusto)

Modo de hacerlo: 
En un lebrillo, se hace un volcán con la harina y se le añade el a´zucar, la canela, y el ajonjolí, se mueve y se le vierte el aceite y el vino, procediendo a trabajar la masa hasta que esté todo homogéneo.
En un bol de cristal he puesto la harina, la canela y el ajonjolí, seguidamente echo el aceite y el vino.
Lo mezclo todo con una cuchara de madera y  la termino a  mano.
Esta masa se echa en un cacharro, se tapa (en Villanueva de Tapia se hace con manteles viejos) y se lleva al horno de pan para que acilindren la masa, es decir, ponerla muy tierna en el cilindro de la panadería.
Después de mucho pensar cómo podría acilindrar la masa se me ocurrió pasarla  por la máquina de pasta, le he dado varias pasadas, y la masa que era densa, se ha vuelto suave y muy manejable, así que creo haber dado con la clave del  acilindrado de  la masa.
Inmediatamente  se cogen porciones con las manos, se hacen tiras finas de aprox. un dedo de grosor y de unos 25 cm. de largo, se unen los extremos y se colocan en latas para introducirlas en el horno de la panadería hasta que estén hechos (dorados).  Podrían meterse en el horno de casa, pero el traslado enfriaría la masa e impediría su fácil manejo.
Como tenía la masa estirada con la máquina, he cortado tiras de 1 cm. de grosor con el corta pizza, y luego los he redondeado con las manos y los he cerrado, los he hecho más pequeños que los originales, los he metido en el horno calor arriba y abajo en la segunda ranura a 195º durante 15 minutos, al enfriar endurecen, y queda  un rosco duro y crujiente pero fácil de romper y comer
Y acompañado con un buen vino dulce de la zona es una auténtica delicia.