viernes, 12 de enero de 2018

Crema de col

 La coles  son uno de los alimentos más sanos de los que disponemos,  junto al brócoli, el repollo, la coliflor,  el rábano, el nabo forman parte de la familia de las crucíferas, se recomienda comerlas crudas para aprovechar mejor sus principios activos.
Conocida por sus virtudes sanadoras Hipócrates las recomendaba para la disentería, tomándola hervida.
Las coles son ricas en azufre, calcio, yodo, ricas en vitaminas,  en clorofila que  ayuda a combatir la anemia, y son uno de los alimentos anticáncer por sus principios activos.

Ingredientes:
1/2 col
2 zanahorias
2 cm. de jengibre fresco
1 puerro
2 dientes de ajo
1 hoja de laurel
9 granos de pimienta negra
1 cucharadita de sal
 200 grs. de pechuga de pollo
1 cucharadita de paprika
1/2 litro de agua
3 cucharas de aceite de oliva virgen extra, variedad arbequino
Modo de hacerlo:
En una olla, pongo 2 cucharas de aceite y echo el puerro con la patata, los ajos, los granos de pimienta  y las zanahorias, lo rehogo para que la verdura coja más sabor, una vez rehogado todo, añado la col, la hoja de laurel, la sal y  le pongo el agua, no hace falta cubrirla, que luego la col soltará agua y no queremos que la crema quede muy aguada.
 Pongo el jengibre en una bolita de las que se usan para el te, así no se me olvida sacarlo a la hora de triturar la sopa, ya ha soltado todas sus propiedades y parte del sabor, pero si lo trituro resaltaría demasiado el sabor del jengibre y anularía el resto de las verduras.
He troceado la pechuga en daditos pequeño, rallo el jengibre, añado el aceite y la papikra, y lo dejo macerar, mínimo 30 minutos, máximo hasta un par de días en la nevera.
En una sartén bien caliente, echo el pollo marinado y lo salteo, no hace falta aceite, porque el pollo en el marinado ya lleva.
La verdura está ya tierna, retiro la bola con el jengibre y lo trituro todo. 
Ya solo queda ponerla en el plato, añadirle el pollo y un poco de paprika, también se le puede poner unos crotones de pan, vamos eso a gusto del que la come, y por supuesto unas gotitas de AOVE, que le da un  toque de sabor extra. 
Y ya tenemos un  plato de cremita de verdura que reconforta cuerpo y alma.
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