Bizcocho de kéfir, limon y AOVE
Llevo utilizando kéfir desde hace más de 30 años. Empecé a consumirlo por sus propiedades y, con el tiempo, descubrí que también es un magnifico aliado en la repostería y la panadería. Desde entonces, se ha convertido en un ingrediente imprescindible en muchas de mis recetas.
El kéfir es un alimento elaborado, generalmente, a partir de leche. Su textura es similar a la del yogur líquido, aunque su sabor es algo más intenso y ligeramente ácido. Además de ser conocido por sus propiedades nutricionales, en repostería y panadería se ha convertido en un ingrediente muy apreciado por los excelentes resultados que aporta a las masas.
En esta receta cumple una función muy importante. Su acidez reacciona con la levadura química, favoreciendo una miga más esponjosa y un mejor crecimiento. Además, ayuda a mantener la humedad de la masa dando como resultado un bizcocho más tierno y jugoso que se conserva en perfecta condiciones varios días.
Otro de sus puntos fuerte es el delicado toque ácido que aporta, perfecto para potenciar el sabor del limón sin restarle protagonismo.
Si no tienes kéfir, puedes sustituirlo por yogur natural o yogur griego, aunque el resultado será ligeramente diferente. También puedes preparar una alternativa casera mezclando leche con unas gotas de zumo de limón y dejándolo reposar unos 10 minutos. No tendrá las mismas propiedades que el kéfir, pero si aportará la acidez necesaria para obtener una textura similar.
Ingredientes:
135 g de kéfir
3 huevos medianos. (155g)
135 g de azúcar
125 g de aceite de oliva virgen extra (variedad manzanilla)
250 g de harina
1 sobre de lavadura química
ralladura de la piel de 1 limón. (5 g )
30 g de zumo de limón
1/2 cucharadita de sal
Glaseado
35 g de azúcar glas
12 g zumo de limón
Modo de hacerlo:
Comenzamos batiendo los huevos junto con el azúcar hasta que la mezcla triplique su volumen y adquiera un color mas claro.
Este paso es fundamental para conseguir un bizcocho esponjoso.
Incorporamos el aceite de oliva virgen extra y el kéfir. Mezclamos con una lengua pastelera, realizando movimientos suave y envolventes para integrarlos sin perder el aire que hemos incorporado al batido.
A continuación , añadimos la ralladura de limón, que será la encargada de aportar todo su aroma al bizcocho.
En la harina, he mezclado la sal y la levadura. De esa forma, ambos ingredientes se repartirán de manera uniforme y será mucho más fácil incorporarlo a la masa.
Añadimos la harina en tres golpes, mezclando con movimientos envolventes después de cada incorporación. Así evitaremos los grumos y conseguiremos una masa suave y homogénea.
Por último, incorporamos el zumo de limón y mezclamos, lo justo hasta integrarlo. Vertemos la masa en un molde rectangular previamente forrado con papel de horno.Horneamos en el horno precalentado a 180º C calor arriba y abajo, durante 40 minutos. Como siempre digo, el tiempo es orientativo, porque cada horno funciona de una manera diferente. A partir de los 30 minutos, comprobamos la cocción pinchando el centro del bizcocho con un palillo. Si sale limpio, estará listo.

Desmoldamos y dejamos enfriar por completo y ... ¡ya solo queda disfrutar de un bizcocho tierno, jugoso y con un delicioso aroma a limón.








