Compota de membrillo

El origen de la palabra membrillo procede de las ramas del membrillero.

El membrillo siempre ha sido muy  apreciado por sus propiedades terapéuticas, y se sabe que ya era cultivado en la antigua Babilonia 

En Gracia el membrillero estaba consagrado a Afrodita, la diosa del amor y la fecundidad, se dice que las novias griegas mordían un membrillo para conseguir un beso perfumado antes de entrar  en la cámara nupcial.

En la Edad Media el membrillo también era muy apreciado, nunca faltaba en las mesas de los monarcas y aristócratas, que lo consumían en los banquetes como muestra de su grandeza

 El membrillo pese a ser una fruta, destaca por su bajo contenido en azúcar y por su bajo aporte calórico, pero su sabor agrio y su textura dura hace que mayoritariamente se coma en forma de dulce al que se le añade azúcar, y ya perdemos su bajo aporte calórico.

Son las fibras y los taninos los que le aportan las propiedades saludables al membrillo.

Las pectinas y los mucílagos son un tipo de fibra soluble ( es la que cuando entra en contacto con el agua forma una sustancia voluminosa tipo gel)

Información sacada de internet. 

Yo en esta ocasión he acompañado la compota con una copa de Mistela, una bebida digestiva con baja graduación de alcohol 10.5º , que comparte con la compota  especias como el clavo, la canela, el anís... hecha de manera artesanal con ingredientes naturales.

La Mistela está reconocida por la Junta de Andalucía como Patrimonio Inmaterial de Andalucía, y es uno de los licores más tradicionales de la Serranía de Ronda.

Ingredientes:

750 g Membrillo ya limpios de piel y semillas

1 palo de canela

3 clavo de olor

200 g de azúcar

700 g de agua 

2 cucharas de zumo de limón 

2 cm de jengibre fresco (opcional)

 

Nota:

El azúcar va a gusto, a mí no me gusta que quede demasiado dulce, prefiero notar en boca la acidez del membrillo, y eso es tan fácil como ir probando y añadiendo azúcar hasta llegar al gusto que cada uno tiene.

Modo de hacerlo:

Primero lavo y pelo los membrillos y lo parto en gajos y retiro las semillas, y lo peso.

En un cazo pongo las peladuras con las semillas y el  agua, y lo pongo a hervir a fuego medio durante 10 minutos aprox.

Mientras cuecen las pieles, coloco los gajos en una cacerola amplia, bien  puesto para que no se rompan en la cocción, y voy añadiendo el azúcar, el zumo de limón, yo lo tenía congelado, los clavos de olor
Añado el jengibre, y el agua de la cocción de las pieles y semillas, que ahí llevamos la pectina con lo que conseguiremos que al final nos quede un almíbar espesito.
Pongo la cacerola a fuego medio y a los 15 minutos pincho los membrillos, y si al pincharlo se sueltan de la aguja, es que ya lo tenemos.

Coloco los gajos de membrillo en un bol, y lo riego con el almíbar resultante de la cocción.

También se puede  embotar y tenerlos todo el año, para eso hay que esterilizar los tarros para no tener problemas de contaminación.

 

Y ya lo tenemos listos para disfrutar, y bien fresquito de la nevera resulta un postre delicioso.


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