jueves, 24 de enero de 2013

Jabón de Aloe arborescens y AOVE

























Aunque el aloe  es muy conocido puede que alguien no sepa que es, para  que sirve y las propiedades que tiene, por supuesto yo no soy una experta, hay muchas páginas en internet que te enseñan los beneficios del aloe,   y eso es lo que yo he ido haciendo durante un tiempo recopilando de aquí y de allá y coger lo mejor de cada sitio,  al menos eso creo.

 A mí me gusta reciclar y esta es una forma sencilla de reciclar ese aceite que ya no usamos y que es un pecado tirar por el desagüe,  yo lo guardo en un tarro y cuando tengo la cantidad necesaria hago jabón  para lavar,  y gel para la lavadora, pero nunca me había atrevido  a ir más allá, hasta que un día tropecé con la página de Al Condori donde explica muy bien todo lo referente al aloe vera, sus propiedad  y qué hacer con él, y entre sus recetas encontré este jabón.

Al ser un jabón para el aseo personal,  yo no he usado aceite reciclado, me parece que un aceite limpio  y sin haber sido sometido a altas temperaturas  conservará todas sus propiedades.

Y así de adornadito como está en la foto,  ha sido uno de los regalos de estas navidades.

 Ingredientes:
2 pencas de aloe arborescens
10 hojas de rosal (opcional)
500 grs. de aceite de oliva virgen extra sin usar
500 grs. de agua
85 grs. de sosa cáustica

Modo de hacerlo:
Primero preparo el aloe, con un cuchillo pelo la penca y extraigo la gelatina que tiene dentro, la cojo con una cuchara ya que es muy resbaladiza y la pongo en el vaso de la batidora y la trituro.
 Pongo el agua a infusionar con las hojas de rosal esto es mi aportación a la receta, y cuando empieza a hervir  la cuelo en el barreño donde voy a preparar el jabón.
 Esta parte es muy importante, hay que cubrir el suelo con bolsas de plástico y  las manos y los ojos con guantes  y gafas, yo suelo usar manoplas de cocina y gafas de sol.
En el barreño donde está el agua añado la sosa cáustica, con cuidado y procurando que no salpique porque nos producirá una quemadura, enseguida el agua empieza a hervir, con la cuchara de madera lo mezclo con cuidado, y cuando ha dejado de humear añado el aceite, aquí me he quitado la manopla porque no podía coger el vaso, pero  siempre con cuidado, lo mezclo bien cpn la cuchara hasta que  esté bien integrado, y  añado el áloe.
 Con la cuchara de madera voy dando vueltas en el sentido de las agujas del reloj, hasta que empiece a cambiar el color, y como es un proceso largo termino con la batidora, pero siempre con movimientos giratorios y en el mismo sentido, hasta que se haga como una papilla espesa.
 Es el momento de echar el jabón  en los moldes  , yo he usado estos de silicona que van muy bien.
  Pasado 24 horas sacos los jabones del molde y lo pongo en una bandeja en un lugar seco y fresco para que se sequen, he marcado los jabones con mi inicial para darles un toque personal,  y en menos de un mes estará listo para usar.
  El aloe arborescens sin flores en verano, y con flores en invierno.

  Nota: 28.1.13 Entre los cometarios de esta receta, he encontrado uno donde me aclaran un pequeño error yo llamo aloe vera,  al aloe de la foto y no se llama así,  es "aloe arborescens"  primo hermano del aloe vera y que comparte los mismos beneficios para tratar quemaduras y su eficiacia para la cicatrización, así que haciendo justicia he cambiado el nombre del jabón. Gracias por la aclaración Aloe Varo.